El jugador,
Dostoievski
Hundido en deudas y adicto al juego, en el otoño de 1966 Dostoievski debía entregar a su editor una novela, pero la redacción de Crimen y Castigo, en la que se encontraba inmerso no llegaría tan pronto a su fin. Emprendió entonces el viaje frenético de la escritura de una historia que ya había tomado forma en su cabeza. El amor, los juegos de azar y una suculenta herencia se entremezclan en una obra, El Jugador, en la que el minucioso análisis psicológico de los personajes vuelve a destacar como uno de los rasgos esenciales en la prosa del novelista ruso.